Lecturas de hoy y su reflexión, lunes 23 de noviembre de 2020

Lecturas de hoy y su reflexión, lunes 23 de noviembre de 2020. 34º semana del Tiempo Ordinario

Lecturas de hoy; el santo evangelio según san Lucas (21,1-4):

En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas, y dijo:

«En verdad os digo que esa viuda pobre ha echado más que todos, porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

Esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir

Evangelio de hoy y su reflexión.

No os preocupéis de la noche a la mañana por lo que vestiréis.

En la primera de las lecturas de hoy, del santo evangelio según san Lucas, Jesús el Justo emplea una comparativa entre el donativo de una viuda pobre y el de unos ricos en el templo.

La comparativa no es una crítica a la riqueza en sí, ni mucho menos, toda vez que Jesús nunca condenó la riqueza bien trabajada y merecida que, además, es luego bien empleada para el beneficio de muchos por iniciativa propia del que lo ganó, quien, abnegada y desinteresadamente, consagra de corazón el fruto de su trabajo y esfuerzo, no solo a asegurar el porvenir de su familia (que por supuesto), sino a ayudar a construir un mundo mejor (no dando el pescado, sino facilitando los medios y enseñando a pescar, que diría Jesús) tal como exige nuestro compromiso cristiano.

Los ricos a los que se refiere Jesús son más bien los mercaderes y los fariseos, quienes, con mucha frecuencia, rebajan los asuntos de Dios a menudeos terrenales que abren la puerta a la confusión, la indulgencia, la manipulación y perversión de los valores y del ser.

En lugar de actuar noble y desprendidamente en su día a día, cumpliendo con la cátedra de Moisés basada en el Amor, la misericordia, la fe y la abnegación, prescinden de toda observancia de las buenas conductas y se dejan llevar por la ligereza de la conveniencia y el ego. 

Abandonan los actos honrosos y debidos a nuestro compromiso cristiano y lo sustituyen por la limosna lisonjera y sacrificios bananeros, absolutamente superficiales y desvirtuados, que nada tienen que ver con los valores de privación, humildad y reconocimiento y compromiso cuyo trasfondo se perseguía en su momento.

Y luego está la viuda pobre quien, desde el polo contrario, dona dos monedas. Esto tiene una doble y enriquecedora lectura más allá del evidente gesto de enorme desprendimiento al dar lo poco que tiene. Precisamente su doble condición de viuda y pobre ejemplifica a una mujer doblemente desgraciada, ya sea por el infortunio, decisiones de terceros o sus malas elecciones. 

Esta mujer representa, en el evangelio de hoy según san Lucas sobre el que estamos reflexionando, la otra cara de la moneda en que brillan lustrosos esos mercaderes y fariseos ególatras. Ella perdió, le arrebataron o no fue agraciada y, aun así, sin nada material que celebrar ni en lo que reconfortarse, su corazón está repleto de amor a Dios. Su arriesgado y temerario desprendimiento (es pobre, viuda y pasa necesidad), da testimonio de su enorme fe.

«No os preocupéis de la noche a la mañana por lo que vestiréis».

Los otros, esos mercaderes y fariseos corrompidos, teniéndolo todo aun sin que sus actos se ajusten a lo que Dios dispone, se limitan a la limosna lisonjera y sacrificios bananeros. 

“Conforme a vuestra fe os sea hecho”. —Mt 9:29

Mientas al lado, una mujer devota y fiel pasa necesidad y hambre sin que ellos le presten atención.

Entonces también estos contestarán:

“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”.

Él les replicará:

“En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”. —Mt 25, 31-46

Palabra de Dios.

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Lecturas de hoy, lunes 23 de noviembre de 2020. 34º del Tiempo Ordinario

Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6

R/. Esta es la generación que busca tu rostro, Señor

R/. Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.
 R/.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Esta es la generación que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob. R/.

Ese recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Esta es la generación que busca al Señor, que busca tu rostro, Dios de Jacob.

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Lecturas de hoy, lunes 23 de noviembre de 2020. 34º del Tiempo Ordinario.

Primera lectura del día del libro del Apocalipsis (14, 1-3. 4b-5):

YO, Juan, miré y he aquí que el Cordero estaba de pie sobre el monte Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que llevaban grabados en la frente su nombre y el nombre de su Padre.

Oí también como una voz del cielo, como voz de muchas aguas y como voz de un trueno poderoso; y la voz que escuché era como de citaristas que tañían sus citaras.

Estos siguen al Cordero adondequiera que vaya. Estos fueron rescatados como primicias de los hombres para Dios y el Cordero. En su boca no se halló mentira: son intachables.

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